AIRE CONTAMINADO EN LOS CAMPAMENTOS DE TINDUF

22/02/2017 Sombras del Desierto

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Algo se gesta en los ánimos de los saharauis de a pie en todos los escenarios. El Frente Polisario toma decisiones por ellos, pero sin contar con ellos, y ya hay indicadores que hacen pensar que el cansancio, la frustración y la falta de solución política están empezando a contaminar el aire con preguntas sin respuesta y reivindicaciones que nadie escucha. ¿Qué está pasando?

 A las puertas de la celebración del 41° aniversario de la autoproclamada RASD, el Secretario General del Frente Polisario, Brahim Ghali, ha viajado a Mozambique dejando órdenes por cumplir, mientras él trata de competir con el rey de Marruecos, Mohamed VI, sobrevolando espacio aéreo africano afianzando lealtades en la Unión Africana (UA), único organismo donde se le otorga legitimidad al Estado. Mali y Zambia ya son bazas perdidas que suben al marcador marroquí y, probablemente, también lo será Guinea Konacry, siguiente escala del viaje del monarca alauí.

Ardua labor tiene por delante el presidente saharaui, cuando los analistas internacionales anuncian que la entrada de Marruecos en la UA -con el apoyo de 39 países de 54- es una jugada para expulsar desde dentro a la RASD y lo antes posible, sobre todo, a sabiendas de que en esos viajes, Mohamed VI ha establecido acuerdos económicos, diplomáticos y religiosos para consolidar su posición como primer inversor en África Occidental y el segundo en todo el territorio africano, después de Sudáfrica. Y sigue sumando posiciones estratégicas, a pesar del conflicto del Sahara.

Entretanto, Ghali y la cúpula del Frente Polisario tienen más incendios que atender, que amenazan su futuro y, cómo no, el de la causa y el de su pueblo. Sin olvidarse que la prioridad es mantenerse en la UA, rezuman sueños de grandeza, que se aterrizan a base de golpes reales, que ya no pasan desapercibidos a un pueblo con acceso a información por internet. Y reclaman acción inmediata, fortaleza en el discurso y mayor transparencia, porque se van enterando de todo en tiempo real, como la sesión de hoy del Consejo de Seguridad, que no llevaba en el orden del día la petición de Uruguay (miembro no permanente) de analizar la situación del conflicto. Fue el representante del Polisario ante la ONU, Ahmed Bujari, quien entregó una carta de Brahim Ghali al presidente de turno ucraniano, sin novedad alguna, reclamando otra vez lo de siempre, que sólo provocó que entre bambalinas se comentaran noticias frescas más relacionadas con la falta de autoridad del Frente Polisario en los campamentos, las derrotas de Argelia y la necesidad de que esa «buena disposición a avanzar hacia la Quinta Ronda de Negociaciones» que refiere Ghali, se materialice entregando el censo de población en los campamentos.

Esto ya pica, dentro y fuera, porque los saharauis saben que cada vez hay menos personas en los campamentos… Huyen al Sahara Occidental siguiendo la oferta marroquí para los retornados. Se rumoreaba hoy en los pasillos de la ONU que las ONG apuntan a que no alcanzan a ser ni 40.000 personas. Preocupante. También debe serlo para los responsables del Frente Polisario, que dan luz verde a las órdenes de Ghali y avanzan en la adopción de medidas restrictivas de la libertad de movimiento de los saharauis.

Por un lado, Argelia ya aplica la medida de requisar el pasaporte a todo saharaui que accede al país por via maritima, privándoles así del único documento valido para regresar a su lugar de residencia en Europa. Para los saharauis de la diáspora, esta restricción atropella sus derechos y le exigen al Frente Polisario su intervención, pero parece que su esfuerzo es infructuoso y su privación de libertad, un hecho.

Por otro lado, el descontento invade a los refugiados y a los activistas de territorios controlados por Marruecos. Los primeros, desde ayer, se han encontrado con una ampliación del horario del estado de sitio decretado hace 10 años, que se amplía en dos horas más. Esto supone que entre las 23 horas y las 7 horas está prohibido cualquier desplazamiento dentro de los campamentos, bajo pena de multa económica que penaliza al refugiado. Por su parte, los activistas, que esperaban ansiosos la llegada de la lista de seleccionados para viajar a los campamentos a la celebración del 27 de Febrero, se muestran decepcionados y discriminados por el Frente Polisario, ya que este año «no hay dinero», aunque ellos piensan que los dirigentes ya no abren la puerta a posibles criticos que «contaminen» más el ambiente.

El lema «te quedas aquí por la causa nacional» no gusta. La imposición molesta y recalienta a una sociedad dividida que clama por un gobierno que piense en el futuro global del pueblo saharaui y no que prime sus intereses particulares. Ya hay disturbios, manifestaciones y mucha inseguridad en los campamentos, de ahí la medida restrictiva. ¿Todo se «arregla» con sacrificios del pueblo? ¿No será que ya sólo cabe obligarles a sacrificarse para mantener un poco más estirada la cuerda de estar en el poder?

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¡SAHARAUIS!: TODO ERA CIERTO

Se llamaba Hiroo Onoda y fue un soldado de inteligencia japonés. En el año 1944, acabando ya la Segunda Guerra Mundial, fue enviado a Lubang, en Filipinas, para espiar a las fuerzas norteamericanas. Allí los aliados vencieron a Japón, pero Onoda tenía órdenes y, como buen militar, se escondió en las colinas para proteger su encomienda. A pesar de que la mayoría de las tropas japonesas ya habían perdido o se habían rendido, él siguió escondido con un grupo de soldados, haciendo caso omiso a los mensajes que decían que la guerra había terminado. No podía creerse que esos mensajes fueran ciertos. Confiaba en la victoria de los suyos y no pensaba dar crédito a ninguna “propaganda” sin que un superior le confirmase la retirada de su posición.

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Sobrevivió durante 30 años como pudo y, por diferentes circunstancias, fue perdiendo a sus compañeros hasta quedar solo. En 1974 le persuadieron para que se rindiera y dejara el lugar. Su comandante fue hasta allí y le liberó de sus deberes militares. Pero lo vierto es que Onoda había permanecido tres décadas escondido en la selva filipina esperando, engañado por su propio espíritu patriótico y su deber militar.

Pues cuando pienso en el pueblo saharaui, que permanecen en campamentos a las afueras de la ciudad argelina de Tinduf, siempre me viene, de manera recurrente, la historia del bueno de Hiroo Onoda. Quizás sea por verlos completamente fuera de su tiempo, ofuscados en una idea que no avanza y ajenos a una realidad que no quieren creer. Esos campamentos, creados hace 41 años, ya sólo son un vestigio de la Historia, de épocas y guerras pasadas. El último reducto de la convicción de una resistencia pacifica. Como el teniente japonés Onoda, los saharauis han interiorizado las órdenes de sus mandos militares y siguen con fe ciega a un Frente Polisario que hace mucho tiempo que dejó de velar por ellos. Esta guerra también acabó.

Han sobrevivido durante todos estos años gracias a la ayuda humanitaria internacional y al apoyo político del país que los acoge, Argelia, que siempre los ha utilizado para sus fines geoestrategicos. El Frente Polisario, erigido en autoridad absoluta, maneja a su antojo a los abnegados saharauis, que ya van por su cuarta generación. Con ideología marxista-leninista, considera a la población sus “soldados” de una “causa sagrada”, cuyo objetivo se persigue de palabra sin hechos, sin adaptaciones a los tiempos, sin energía y sin innovación.

Como en el caso de Hiroo Onoda, resulta impresionante comprobar que estas personas, que son tratados como refugiados pero no se les reconoce oficialmente como tales, permanezcan ajenos a los cambios que se han producido en todo este tiempo. Obviamente, ayuda el hecho de que sus autoridades les han mantenido convenientemente apartados de la realidad. Ni censo de población hay. Lo consideran “secreto de Estado”, dato confidencial que debe mantenerse oculto por motivos de seguridad. Al Frente Polisario se le acusa de inflar la cifra de “refugiados”, que para ellos ya alcanza la cifra de 200.000. Sin embargo, las oficiales de ACNUR (calculadas sobre imágenes aéreas con cámaras infrarrojas) calculan que no superan  las 70.000 almas.

Y, hasta hace bien poco, han permanecido aisladas, incomunicadas y recibiendo como única información la difundida por ese régimen. Sus consignas y su propaganda. Resulta casi increible que se hayan podido mantener así tanto tiempo, clasificando todo entre “a favor” o “en contra” de la causa del pueblo saharaui. Blanco o negro. Amigo o traidor. Y el pueblo sabe que la cúpula dirigente del Frente Polisario, que no ha sufrido cambio alguno en cuarenta y un años, es corrupta y que ha logrado instrumentalizar a todo un Pueblo en su propio beneficio. Saben que son los hijos y familiares de los dirigentes los más favorecidos y que existen enormes diferencias. Por supuesto, el Frente Polisario vive de eso. Nada ha cambiado en 41 años. Ni siquiera ellos.

Sometidos a un régimen que monopoliza el discurso político, con procedimientos de control mental heredados de la antigua URSS, asegura que la población siga a sus líderes del Polisario, cuya sombra es alargada. El “Movimiento” está presente en todos los ambitos de la vida en los campamentos. Hasta hacerse uno sólo con los habitantes de los campamentos, que proclaman de forma casi sectaria que “todos somos el Frente Polisario”.

Pero nada más lejos de la realidad. Las autoridades no viven como sus utilizados, a base del saqueo de las ayudas internacionales destinadas a la población. Y esas reivindicaciones políticas que abanderan no son más que un farol. Un cuento para que los saharauis sigan. Una zanahoria para que todo continúe. La tierra prometida, por la que no se lucha, sino por la que sólo se espera y se resiste. Y por supuesto, donde se aplasta cualquier tipo de despertar o de oposición convenientemente.

Mantienen los campamentos en continua situación de emergencia. Y lo hacen con toda la intención. Así provocan la lástima de los Organismos Internacionales para recibir más ayudas. Que vuelven a ser desviadas hacia sus bolsillos. Entre medias hay niños que mueren. No hay Leyes efectivas, porque la única manera de controlar a esa poblacion ha sido el “dejar hacer”. El control de las tribus es casi total y las normas son las que ellos imponen: Sharia y leyes tribales. Consignas.

¿Cuánto tiempo seguirán así? Es difícil decirlo. Todo depende del tiempo que tarden en darse cuenta, como el bueno de Onoda, de que todo acabó. Y de que sólo han estado manejados, aunque, como le pasó a aquél soldado japones, no puedan creer que sea cierto. Y que de ese despertar social surgirá también la evolución, los nuevos caminos hacia la solución politica, porque después de cada guerra, siempre ha habido una reconstrucción. Con fe ciega no se ganan ni batallas.

EL PESIMISMO SE APODERA DE LA EUCOCO

18.11.2016 / Sombras del Desierto

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Se ha notado como si una bomba de profundidad hubiera alcanzado de lleno la línea de flotación del submarino saharaui. La citación emitida por el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata para que el Secretario General del Frente Polisario, Brahim Ghali, acuda a declarar mañana como imputado en una querella criminal que le acusa de delitos de genocidio, asesinato, torturas y desapariciones cometidos contra la población saharaui disidente en los campamentos de Tinduf (Argelia), ha caído como un jarro de agua fría. Se le esperaba en Vilanova i la Geltrú, Barcelona, para participar en la Conferencia Europea de Apoyo y Solidaridad con el pueblo saharaui (EUCOCO), pero, a la vista del requerimiento, se ha quedado en Argelia. Decía su sustituto improvisado, el presidente del Parlamento saharaui, Jatri Adduh, que «Brahim Ghali tenía el deseo de estar hoy aquí, pero las obligaciones, las tareas nacionales y la tensa situación actual que amenaza la seguridad y la estabilidad en la región, le han obligado a estar entre los combatientes del Sahara Occidental. Por la responsabilidad de su posición se ha visto obligado a estar allí para intentar salvar lo que se pueda salvar de este frágil proceso de paz amenazado por la actitud irresponsable y peligrosa de Marruecos». Vamos, que ahora pretenden llamar valentía a la cobardía de no dar la cara y esconderse bajo el ala de una supuesta conspiración contra él. Maniobras de ilusionismo para mantener intacta la ceguera colectiva de su pueblo.

Pero no ha habido gritos, ni banderas, ni aspavientos esta vez en la EUCOCO. Ni siquiera contagiados por la emoción en las redes sociales ante la «victoria» de que Ghali no declarará mañana en la Audiencia Nacional «porque no ha podido ser notificado». La sesión inaugural de la EUCOCO, la más grande expresión de autobombo para potenciar y afianzar los lazos con el movimiento de solidaridad internacional con el pueblo saharaui, se ha revelado en esta 41ª edición como un evento descafeinado, en el que no había nada que celebrar. Rostros serios de preocupación y el mismo mensaje repetitivo, carente de iniciativas que alimentaran las esperanzas de algún cambio sustancial. Sin apenas presencia de saharauis de la diáspora, ni medios de comunicación, y con considerable disminución de delegaciones y participantes, los discursos resultaron lentos, por su tono pesimista y sin energía alguna para enardecer al público.

img-20161118-wa0007El clima de desmoralización, desesperanza y desánimo generalizado se extendió como un virus y nada inspiraba cortes con aplausos en las intervenciones, ni siquiera el tenue homenaje al fallecido Mohamed Abdelaziz, al que no han asistido ni el presidente del Parlamento saharaui ni los altos cargos del Frente Polisario, que han esperado a su término para hacer una entrada triunfal que se ha quedado sólo en el intento. Repetitivo, una y otra vez, porque todos los ponentes han incidido en lo mismo, en la «escalada de agresiones por parte de Marruecos», llevada a cabo con la complicidad manifiesta de España, Francia, el resto de la Unión Europea y el Consejo de Seguridad de la ONU. Todos culpables y responsables de «alentar al régimen marroquí a persistir en su desafiante política a la legalidad internacional, a violar los derechos humanos, a expoliar y a excluir a los saharauis de sus recursos naturales y a perpetuar la división entre la población refugiada y la sometida a la represión y al bloqueo, bajo la ocupación». El mundo entero somos unos canallas… No, entero no, que no olvidemos que, por supuesto, quien se salva y sale laureada de la EUCOCO es la «Hermana Argelia, pueblo y gobierno, por su inalterable posición de principio en apoyo a la justa lucha del pueblo saharaui».

Tampoco «toda» la UE es responsable, que salvaron a Paloma López, la flamante vicepresidenta del Intergrupo Parlamentario europeo, a quien el máximo responsable de la EUCOCO, Pierre Galand, presentaba alabando que ella «sí se preocupa por el pueblo saharaui y no como ese juez aislado». Y es ella precisamente la que asegura que «los acuerdos bilaterales están vinculados a los Derechos Humanos y, por lo tanto, no se pueden mantener con quien no acata la legalidad internacional». Tan confiada estaba en su púlpito -y «emocionada»- que se le llenaba la boca diciendo que «todos los que la UE tiene con Marruecos hay que declararlos ilegales y romperlos hasta que el reino de Marruecos obedezca y cumpla con ella». Aseguraba la europarlamentaria de Izquierda Unida que «Marruecos no es un socio fiable para la UE» y se comprometía a pedirle a la Alta Comisionada de Asuntos Exteriores de la UE, Federica Mogherini, «que haga que se cumpla la legalidad internacional en el Sahara Occidental», la próxima semana en una reunión de EuroMed.

Haría buena pareja de la mano con Pepe Taboada, el ilustre responsable de CEAS, que se enzarzó en un discurso que se le puede volver en contra, al asegurar que «los derechos del pueblo saharaui no pueden ser moneda de cambio para las relaciones bilaterales con el vecino, ni pueden seguir envueltos en un silencio cómplice ante las violaciones de Derechos Humanos, porque los saharauis son nuestros refugiados y no se habla de ellos, se quieren ocultar, pero tienen derecho a decidir libremente lo que quieren ser»… Ambos olvidan por qué no estaba el flamante nuevo Secretario General sentado en aquella sala y por qué faltaba tanta gente, decepcionada por las reiteradas denuncias de retenciones de mujeres contra su voluntad en los campamentos, suscitando importantes desavenencias en el seno de la causa. Aunque lo nieguen. Y lo saben. Es más, con esta afirmación, sirve en bandeja que le reprochen por qué no defiende ese mismo derecho para las mujeres saharauis que están privadas de libertad. Pide Taboada coherencia ante la responsabilidad y no se aplica el cuento. Mala política esa.

Y no podía faltar Carmelo Ramírez, presidente de la Federación de Asociaciones Solidarias con el Sahara (Fedissah), quien repitió las seis prioridades de los talleres que compondrán las sesiones de trabajo de la EUCOCO. Las mismas exactamente del año pasado, así que casi apostamos que las conclusiones también les van a valer de un año para otro. Junto con «seguir ratificando el derecho a la Autodeterminación del pueblo saharaui; multiplicar el esfuerzo de presión sobre Marruecos para terminar con la ocupación; apoyar con firmeza el activismo y potenciar la presencia de abogados y observadores en juicios a los activistas; incrementar el esfuerzo para mejorar las condiciones de vida en los campamentos; dar visibilidad a la presencia de los solidarios y de todas sus acciones; y fortalecer la coordinación interna, mejorando la comunicación», para 2017 el movimiento solidario, en esta EUCOCO, debe concretar «iniciativas no improvisadas que den respuesta a la situación actual, que está instrumentada para bloquear el referéndum y desviar la verdadera naturales del origen del conflicto por parte de Marruecos».

Todo ello bajo una premisa que han repetido todos y cada uno de los ponentes, aunque quizá haya sido el ministro para Europa, Mohamed Sidati, el más incisivo, al asegurar que «tras 41 años de resistencia pacífica que asombra a amigos y enemigos, Marruecos, animado por la impunidad y el silencio informativo, desarrolla una acción de escalada intolerable de su régimen genocida en nuestra tierra. La única salida que se está dejando es el retorno a la guerra, que nunca será culpa del pueblo saharaui».

En definitiva, más de lo mismo, con los mismos de siempre. Y piden coherencia sin hacer ni un mínimo de autocrítica. Poco más se puede esperar para hacer Historia con esta Task Force.

 

EL ENGAÑO DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN AL PUEBLO SAHARAUI

23.10.2016 / Sombras del desierto

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Este año, la EUCOCO se va a celebrar en Barcelona, un nuevo movimiento estratégico del Frente Polisario para arrimarse al sol que más calienta, en este caso, el independentismo catalán. Es paradójico comprobar que los responsables del Frente Polisario se despojan de su ideología política cuando se trata de lograr algún apoyo, del tipo que sea. No han tenido reparo alguno en hacer o compartir actos con representantes de cualquier color político, independientemente de que fueran de extrema derecha, nacionalistas, de derechas o de izquierdas, monárquicos, republicanos… En definitiva, con cualquiera que fuera que tendiera una mano hacia la reivindicación de un referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui.

Pero ¿dónde está el límite de las renuncias que se puede permitir hacer el Frente Polisario sin caer en la incongruencia con su propio discurso político? Los partidos independentistas catalanes y vascos son su gran apoyo, pero con grandes diferencias. En Cataluña, estos partidos apuestan por la independencia para los catalanes y exigen la autonomía para los saharauis… O peor, se financia desde el Parlamento de Cataluña la mayor acción de autobombo pro-polusario, la EUCOCO, y se fijan audiencias para recibir al presidente de la RASD, Brahim Ghali, como si reconocieran este estado fantasma autoproclamado por el Frente Polisario, cuando en realidad esos mismos partidos, impulsados por ERC (Esquerra Republicana de Cataluña), lideran una propuesta no de ley para que España regule la nacionalidad para los saharauis.

¿En qué quedamos? ¿Se apuesta por la independencia del pueblo saharaui o prefieren convertirlos en españoles a todos? Quizá nadie haya pensado que, si los saharauis de los campamentos optaran por la nacionalidad española, el rollo “refugiados” concluiría y, con ello, el chorreo de millones de ayuda humanitaria y de cooperación al desarrollo que se otorga cada año. También se acabaría la bicoca de vivir en territorio prestado por Argelia, porque siendo españoles, desaparecería la pertinencia de mantener campamentos de “refugiados”.

Quedaría también en nada el fallido intento de que la saharaui fuera considerada como nacionalidad, pese a los intentos del Frente Polisario por lograr su reconocimiento. ¿Por qué se ponen tan contentos con la opción de ser españoles si no paran de insistir en que somos una sociedad infiel y podrida de vicios, cuyo Gobierno les abandonó a su suerte? España no reconoce a la RASD, ni la pretende reconocer. Los saharauis que se encuentran en el Sahara Occidental bajo control marroquí cuentan con esta nacionalidad, aunque no les guste, pero les reconoce internacionalmente como ciudadanos de un Estado legitimado. Sin embargo, los saharauis que se concentran en los campamentos de Tinduf, en Argelia, no cuentan con nacionalidad argelina ni son portadores de la tarjeta de refugiados, condición que les niega el Frente Polisario al convertirlos por decreto en “ciudadanos de la RASD”.

Hablan confusos de una inexistente “doble nacionalidad”. No la hay. Hoy por hoy, los saharauis no son ciudadanos de nada, planean en un limbo jurídico que permite que obtengan la condición legal de apátridas. Eso son, apátridas.

Por eso, es un engaño que hagan creer que el mantenimiento de reuniones con miembros del Intergrupo a favor del Sahara del Parlamento Catalán puedan equipararse a unos encuentros oficiales con grupos parlamentarios que no van a tener lugar. Esto es como pretender vender que el encuentro con soldados rasos incluye de manera tácita a los mandos militares del Cuartel General del Ejército. Y menos aún cuando los soldados dicen apoyar la independencia del Sahara Occidental y sus mandos defienden la integración plena en España como ciudadanos de pleno derecho.

Un galimatías que sólo pretende confundir y mantener una imagen de concordancia de ideales, aunque las cosas en realidad sean diametralmente distintas.

Tanto engaño… ¿Cómo creer algo? Si el pueblo saharaui lucha por un referéndum de autodeterminación para la independencia, mientras sigue nombrando como potencia administradora a España, ¿cómo se explica que se quieran independizar con respecto a Marruecos y no a España? ¿Por qué parece que el Sahara Occidental se circunscribe al denominado “territorio ocupado por Marruecos” y elimine del mapa el territorio ocupado por el Frente Polisario, que tampoco tiene soberanía alguna reconocida sobre el “territorio liberado” del Sahara Occidental?

Si se mira desde un prisma elevado, el Frente Polisario es el único beneficiado de este esquizofrénico crucigrama de mentiras e intereses en que se ha convertido la causa saharaui. Y ahora, por si fuera poco, llegan los catalanes que no quieren ser españoles para exigir la nacionalidad española para otros que sólo quieren ser saharauis. Una nueva Torre de Babel, donde no hay quien se aclare, en la que de la confusión reinante hay quien se llena los bolsillos.

LOS ERRORES QUE NO RECONOCE EL FRENTE POLISARIO

23.10.2016 / Sombras del desierto

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El nuevo Secretario General del Frente Polisario, Brahim Ghali, no se ha desviado ni un milímetro del discurso de su antecesor fallecido, Mohamed Abdelaziz, durante su intervención en el Día de la Unidad Saharaui. Mismas reivindicaciones, acusaciones y excusas para arengar al pueblo a mantener, por encima de todo, la unidad nacional y a continuar resistiendo a la adversidad. Eludió una realidad que es visible ya para todos cuantos no continúan cegados por la propaganda pro-polisaria, que vende 41 años de sufrimiento, vejaciones y resistencia pacífica, y fue incapaz de reconocer un solo error en la trayectoria política del presidente anterior y rehuyó hablar del inmovilismo político y diplomático que caracteriza al Frente Polisario, estrategia con la que sólo gana tiempo para continuar llenándose los bolsillos a costa del pueblo saharaui.  41 años son más que suficientes para pararse a pensar que la táctica política de los dirigentes saharauis ha fracasado rotundamente, aunque se resistan a admitirlo.

De hecho, con el reconocimiento expreso del Derecho a la Autodeterminación del pueblo saharaui en la mano, resulta incomprensible que Ghali defienda sin una sola modificación la postura en la que el Frente Polisario está enrocado, sin atender a las señales que le avisan de que el tiempo de chupar del bote se está acabando, porque las evidencias de que preside un Gobierno corrupto se multiplican. Brahim Ghali vuelve a tirar la caña al Consejo de Seguridad, con un anzuelo lleno de amenazas baldías, para que organice de manera inmediata el «referéndum para la independencia». Parece que faltó a clase el día que hablaron de los principios democráticos, esos que permiten a los ciudadanos elegir con su voto lo que quieren entre varias opciones. El discurso tiránico del Frente Polisario no da opción, sólo cabe la independencia, cuando la doctrina de las Naciones Unidas contempla también las posibilidades de integración en Marruecos y la autonomía avanzada, propuesta por el reino alauí en 2007 como «tercera vía». En definitiva, lo contradictorio es que Ghali pida un referéndum, pero no permita a la ONU hacer un censo de población de los campamentos saharauis de Tinduf, para poder cuantificar y determinar quiénes son elegibles para votar y quiénes no lo son, principalmente porque no son saharauis nacidos en el Sahara Occidental o en los campamentos.  Así cualquiera organiza un referéndum. Y luego dice que Marruecos obstaculiza, pero tampoco él se queda corto como máximo responsable del Frente Polisario.

Ha estado ciertamente desatinado al afirmar que «todo lo que hace Marruecos es ilegal». Y a lo que están haciendo los responsables del Frente Polisario con el pueblo saharaui, ¿cómo lo llaman? El Sahara Occidental es un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Ni Marruecos ni el Frente Polisario tienen soberanía alguna sobre la parte de cada uno controla de dicho territorio, pero ambos realizaron actos de Estado para ejercerla (unos la Marcha Verde y los otros, la autoproclamación de la RASD) y los dos explotan los recursos naturales del Sahara ilegalmente. Marruecos, para quien esto ya ha tenido consecuencias jurídicas, se defiende de las acusaciones de expolio argumentando que cumple la legalidad internacional, porque revierte en el territorio los beneficios de la explotación de recursos mineros y pesqueros, principalmente en inversiones en infraestructura y desarrollo local.

Ahora bien, ¿cómo repercuten sobre el pueblo saharaui los beneficios obtenidos de la actividad ilícita que el Frente Polisario realiza desde hacía más de 12 años, vendiendo licencias de explotación de recursos «de la RASD» a través de una entidad denominada «SADR PMA – The Petroleum and Mining Authority in Saharawi Arab Democratic Republic» (Autoridad del Petróleo y Minas en la RASD), que opera con los recursos de todo el territorio del Sahara Occidental, tanto terrestres y como marítimos? No repercuten, porque ni siquiera lo saben. Por eso, la Dirección del Frente Polisario tuvo la precaución (tardía) de dar cobertura «legal» a ese negocio fraudulento que venía desarrollando desde una década atrás y promulgó la Ley Minera, en mayo de 2014, en la que se establecieron los términos de los permisos de exploración exclusiva por un periodo de 30 años prorrogable de todos los minerales dentro de un área delimitado, que puede alcanzar hasta 2.000 km2, permitiendo la explotación en reducida escala y según permita la infraestructura. Para obtener uno de estos permisos, instrumentados a través de licitaciones públicas abiertas desde esa sociedad creada en Australia -que da enormes beneficios a varios responsables del Frente Polisario, por cierto-, la empresa concesionaria debe demostrar que se trata de un depósito mineral económicamente viable, es decir, primero paga para que le concedan un permiso para hacer la prospección con plena intención de transformarlo posteriormente una licencia exclusiva para su explotación.

En definitiva, habrá que pararse a pensar seriamente si eso de la «unidad nacional» es sólo para que sufran algunos, mientras otros se hacen ricos a su costa. Esto merece no sólo consecuencias jurídicas internacionales, sino reacciones concretas del pueblo saharaui (a quien están robando sus dirigentes a manos llenas), de las Naciones Unidas y de cuantos creen aún que el sufrimiento del pueblo sólo se debe a una invasión ocurrida hace 41 años.

 

¿CUÁNTO HA GASTADO LA ONU EN EL REFERÉNDUM DEL SAHARA OCCIDENTAL?

12.10.2016 / http://www.aie.org

Por: Michael Rubin

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En 1991, como parte de un alto el fuego firmado para poner fin al conflicto armado de 16 años entre Marruecos y el Frente Polisario, una Guerra Fría de la Unión Soviética y Argelia, la ONU creó la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). El objetivo de la MINURSO era simple: Realizar un referéndum para la etnia saharaui del Sahara Occidental para determinar su estatus final, es decir, qué querían, ¿la integración en Marruecos o subordinarse a la autodenominada y autocrática República Árabe Saharaui Democrática del Frente Polisario?

Lo que debería haber sido una operación sencilla descarriló después de que el régimen argelino se negara a permitir la realización de un censo independiente de los refugiados en su territorio, con el fin de permitir a la ONU determinar la elegibilidad de la población votante. El Gobierno de Argelia infla con regularidad el número de refugiados en sus campos -que computan en más de 100.000 personas, mientras que las imágenes de satélite y los observadores independientes creen que el número es menos de la mitad-, sólo con el fin de malversar la ayuda y la asistencia humanitaria. El Gobierno argelino tampoco está dispuesto a diferenciar entre los refugiados saharauis del Sahara Occidental y los saharauis de Mauritania y Argelia, que no son originarios del territorio y, por lo tanto, carecen de legitimación para votar, por no hablar de los no saharauis. Como resultado de ello, lo que debería haber sido una Misión de un año de duración, ahora se ha extendido a un cuarto de siglo, sin final a la vista.

¿Cuánto cuesta a la ONU una Misión que dura ya un cuarto de siglo sin que haya realizado su cometido?

De acuerdo con documentos de la ONU, del 1 de julio 2006 al 30 de junio de 2015, las Naciones Unidas gastaron poco menos de 500 millones de dólares en la MINURSO. Toda la operación ha costado más de 1,25 billones de dólares desde su creación. Estados Unidos es, en la actualidad, responsable del 22% del presupuesto de la ONU, si bien la tasa de prorrateo para las Operaciones de Mantenimiento de la Paz es más alta, alcanzando un poco más del 28%. En el pasado, era aún mayor. Esto significa que, a lo largo de la existencia de la MINURSO, el contribuyente estadounidense ha sufragado 400 millones de dólares en total.

A principios de este año, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, visitó en los campamentos argelinos a los refugiados saharauis y tal vez a instancias del enviado de la ONU, Christopher Ross (ex embajador de Estados Unidos en Argelia), así como de la Embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Samantha Power, y la Asesora de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Susan Rice, utilizó la palabra «ocupación» para describir la posesión del Sahara Occidental por Marruecos. La realidad, por supuesto, es más complicada. Las autoridades marroquíes, comprensiblemente, quedaron apopléticas y expulsaron del territorio a la mayoría del personal civil de la MINURSO en paquete Real.

La posición del Departamento de Estado ha sido, desde entonces, obligar a Marruecos a permitir el retorno del personal civil de la MINURSO expulsado. Un regreso al status quo y una deferencia a las Naciones Unidas como reacción instintiva del Departamento de Estado, pero ¿es mucho el tiempo transcurrido para preguntar por qué? Después de todo, Naciones Unidas no tiene nada que mostrar por 1,25 billones de dólares que ha gastado en la MINURSO. El personal de la MINURSO en Marruecos vive una vida relativamente lujosa y, debido a la intransigencia de Argelia, hacen muy poco más allá del papel de reproducción aleatoria, frecuentar restaurantes de lujo y nadar en hoteles de cinco estrellas.

Tal vez es hora de que el Departamento de Estado y el Congreso cesen en la consideración de que la aportación de Estados Unidos al mantenimiento de la Misión de Paz es un derecho de las Naciones Unidas y, en su lugar, exijan la apertura de un camino claro para el cumplimiento de la Misión. Como no existe tal ruta, tampoco debería tirarse a la basura el dinero del contribuyente estadounidense. La MINURSO ha fallado. Estados Unidos no debería presionar a Marruecos para que permita el regreso del personal civil de la MINURSO expulsado, sino que debería apostar por el plan B: Reconocer la autonomía regional que Marruecos ha ofrecido para el Sahara Occidental. En lugar de seguir pagando lo que se ha convertido esencialmente en el bienestar de los empleados de la MINURSO, tal vez Estados Unidos haría mejor usando esos fondos para invertir en negocios y hacer crecer aún más la economía de la Región.

Esta política sería buena para los Estados Unidos, bueno para Marruecos y bueno para los saharauis. Si eso significa que tanto Ross como quienes se alimentan de la cubeta de la MINURSO, deben buscar otro lugar para trabajar, que así sea.

Enlace original: http://www.aei.org/publication/how-much-un-wasted-on-western-sahara-referendum/

 

CONTINGENTES DE OPORTUNIDAD POLÍTICA

12.10.2016 / Sombras del Desierto

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El movimiento solidario internacional de amistad con el pueblo saharaui, con la colaboración de varias organizaciones de Derechos Humanos, acaba de lanzar oficialmente en cuatro idioma la «Campaña para investigar y revelar las circunstancias de la masacre cometida por las fuerzas del ocupante marroquí contra el campamento pacífico saharaui de Gdeim Izik», que fue la iniciativa de un grupo de jóvenes de origen saharaui desempleados quienes, el 10.10.10, montaron varias tiendas de campaña a 12 km de El Aaiún en señal de protesta por sus condiciones de vida. Denunciaban marginación y reclamaban empleos y viviendas dignas. En una semana, aquel campamento se convirtió en una exposición al mundo de la identidad cultural saharaui (por la instalación de miles de jaimas), así como en la mayor expresión pública habida hasta entonces contra la discriminación y en reivindicación de los derechos civiles, sociales y económicos de los saharauis. El campamento Gdeim Izik nació de la exigencia de unas condiciones de vida dignas, pero no era una protesta política por la independencia. La rápida acción del Frente Polisario, que aprovechó la situación para introducir elementos subversivos en puntos estratégicos con la excusa de «organizar internamente» el campamento, logró que se desvirtuara hasta convertirlo mediáticamente en una expresión masiva del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y a la independencia. Una maniobra propagandística que el Frente Polisario explota desde hace 6 años, aunque oculta todo el trasfondo político que ha incorporado a un caso en el que la manipulación apenas permite focalizar los hechos.

Promueven en esta Campaña «investigar y revelar las circunstancias de la “masacre”». Murieron 13 personas, 11 miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes y dos saharauis. Cierto, hay que investigar la «matanza», buscar responsables y castigar los delitos para dar cumplida respuesta a las familias y hacer justicia a todos los fallecidos. Así son los Derechos Humanos, universales. Según las autoridades marroquíes, aquel campamento era ilegal, porque no contó nunca con autorización para su instalación. Casi un mes después de la colocación de las primeras jaimas y tras varios incidentes que caldearon previamente el ambiente, las autoridades marroquíes dieron la orden de evacuación y desmantelamiento del campamento, en una acción policial y militar sin precedentes que desató una reacción saharaui de violencia extrema durante la intervención y en los días posteriores, que culminó con un balance de 200 detenidos. El campamento Gdeim Izik marcó un antes y un después en la causa saharaui.

Aunque la mayoría de los detenidos fueron puestos en libertad días después, quedaron 25 que fueron enviados a la prisión de Sale 1, cerca de Rabat, a 1.200 km de El Aaiún, acusados de formar parte de banda criminal con el objetivo de ejercer la violencia contra las fuerzas de seguridad mientras estaban de servicio. A todos ellos se les sitúa en puestos específicos dentro de los Comités de organización interna del campamento que dirigió el Frente Polisario. Se presentaron cargos de asesinato contra 11 de ellos y de profanación y mutilación premeditada de cadáveres contra dos. Tras dos años y tres meses de prisión preventiva, en febrero de 2013 fueron juzgados ante el Tribunal Militar de Rabat, en el que todos los causados denunciaron haber sufrido torturas para conseguir sus confesiones. La sentencia fue lapidaria: 9 cadenas perpetuas y 16 penas de entre dos y treinta años de reclusión. Debido a la sensibilidad por el conflicto del Sahara Occidental, tratado a alto nivel en la ONU, los jueces determinaron cadena perpetua en lugar de pena capital, aún después de visionar vídeos durante las sesiones en las que se aprecia a los miembros de la gendarmería y fuerzas auxiliares degollados y con sus cuerpos mutilados o profanados por hombres con uniforme militar del Frente Polisario, que portaban con armas blancas.

De los 25 condenados, sólo 21 permanecieron en prisión. Sidi Abderahman Zeyou y Ettaki Elmachdoufi quedaron en libertad tras el juicio, por conmutarse su pena a 2 años con el periodo de prisión preventiva cumplido. Hassanna Aalia fue juzgado en rebeldía y reside en España, mientras que un cuarto condenado, Mohamed El Ayoubi, fue puesto en libertad provisional al año de su detención por graves problemas de salud y sólo regresó a la cárcel durante los 9 días del juicio militar. Cada uno de los nombres de los 21 presos encarcelados en la prisión de Sale 1 ha sido utilizado en función de la oportunidad que ha determinado el Frente Polisario, principalmente al convertirlos en «presos políticos». Sin embargo, silencian cuanto no interesa o todo aquello que se desvía de la línea preestablecida de la propaganda política polisaria, como cuando Naama Asfari, considerado el «cerebro» del campamento, escribía el pasado 31 de marzo una carta desde la celda nº 3, que compartía con Mohamed Embarek Lafkir, en la que aseguraba que «hoy, por la fuerza de la ley, no somos presos políticos, somos civiles secuestrados por un tribunal militar».

En esa línea de tergiversación de la realidad, el Frente Polisario logró que 20 eurodiputados del Intergrupo a favor del Sahara del Parlamento Europeo respaldara ayer una carta promovida por la española de Izquierda Unida, Paloma López, en la que solicita a la Alta Representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, su mediación para que «libere a los 21 presos de Gdeim Izik y anule la sentencia del Tribunal Militar que les condenó en 2013». El caos generado por seis años de incansable propaganda, en la que el grupo de Gdeim Izik ha sido sólo contingente de oportunidad política, convertidos individual y puntualmente en periodistas, defensores de los Derechos Humanos o protagonistas de ficticias huelgas de hambre y otras formas de protesta nunca demostradas. Seis años de manipulaciones informativas con las que el Frente Polisario ha conseguido que toda una señora eurodiputada no se haya enterado siquiera de que Marruecos hace dos meses que anuló el juicio militar y, por consiguiente, su sentencia, trasladando el expediente a la jurisdicción civil, donde se está definiendo la fecha para la celebración de un nuevo juicio, ya en el marco de la reforma legislativa emprendida por  el reino alauita, bajo un nuevo Código de Procesamiento Penal que refuerza varias garantías jurídicas para los acusados.

El Frente Polisario ha usado a los presos «políticos» del grupo Gdeim Izik para generar informaciones de impacto. Torturas y malos tratos constantes, condiciones infrahumanas en la cárcel, alejamiento de sus familias… Pero en ningún momento ha promovido acciones concretas dirigidas a mejorar su situación o para facilitar visitas familiares a la cárcel de Sale. El dinero lo puede todo en esta causa. Desde la Oficina de Coordinación de Territorios Ocupados, afincada en Canarias, se invierte en pagar protestas en las calles de ciudades del Sahara Occidental bajo el paraguas de la Intifada y en el marco de una Coordinadora llamada Gdeim Izik. Provocaciones y actos vandálicos, con muchos menores implicados, para lograr reacciones policiales que ofrezcan golosos titulares, así como la reciente aparición de nuevos actores políticos, activistas mediáticos y defensores de Derechos Humanos que no piden su legalización, pero denuncian la imposibilidad de acceder a su derecho de asociación. Un mar de maquiavélicas tergiversaciones que, al final, terminan sólo sacrificando a jóvenes que dan con sus huesos en cárceles por una lucha perdida, que se gana en despachos internacionales y no en la avenida Smara de El Aaiún.

Y ahora, a que avance la campaña para «investigar la masacre»… El cuento de nunca acabar.

 

 

CUENTOS ÉPICOS PARA OCULTAR LOS NEGOCIOS ILEGALES DEL FRENTE POLISARIO

12.9.2016 / Sombras del Desierto

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Resulta difícil saber qué está pasando en realidad en El Guerguerat, recodo de territorio del Sahara Occidental que se oficializa como frontera Sur de Marruecos con Mauritania, en una región regida por el Acuerdo Militar nº 1 del Alto el Fuego, situado en la zona de amortiguamiento del muro. El pasado 11 de agosto el ejército marroquí inició allí la construcción de una carretera de 3,8 km, provocando la ira de los responsables del Frente Polisario, que defienden que se trata de «su territorio liberado» y que «ha sido invadido ilegalmente por Marruecos en flagrante violación del Acuerdo de Alto el Fuego de 1991». El Ministro del Interior marroquí, Mohamed Assad, salió al paso de esta acusación explicando que «se trata de una operación de las Fuerzas Armadas de Marruecos, en coordinación con la MINURSO, para el “saneamiento” de la zona fronteriza y la construcción de una carretera, que se lleva a cabo en estricto cumplimiento de la cesación del fuego». Unas labores de limpieza de la zona que se emprenden por el inminente peligro de inseguridad provocado por la proliferación del tráfico de drogas y otros contrabandos, que atraviesan el paso fronterizo entre Marruecos y Mauritania diariamente. Según explicó el embajador marroquí Omar Hilali en una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU, «es una obra eminentemente civil, limitada en el tiempo, que no está prohibida por ninguna disposición del Acuerdo Militar Nº 1 y que sólo requería de una simple notificación para que Marruecos dispusiera de 24 horas para su lanzamiento».

La presencia de unidades militares marroquíes en El Guerguerat activó de inmediato el mecanismo propagandístico del Frente Polisario, calentando los ánimos saharauis con recurrentes alusiones a la violación de su territorio soberano y esgrimiendo, de nuevo, el manido argumento de que «si la ONU no adopta medidas, se desatará una cruenta guerra en la región». Los dirigentes soliviantan al pueblo con cuentos épicos de las hazañas del ejército saharaui defendiendo sus dominios con sus fuerzas especiales y echando a los enemigos marroquíes… Los propios saharauis les acusan de actuar sólo velando por sus intereses particulares y de ser incapaces de imponerse y de hacer respetar su «soberanía» sobre dicho territorio. Lo que no dicen ninguno es que eso de utilizar la palabra soberanía con tanta ligereza les ha vuelto a pasar factura, porque el Consejo de Seguridad de la ONU esta vez tampoco ha adoptado medidas que impidan al ejército marroquí continuar con las obras de la carretera en el puesto fronterizo. Marruecos gana otra batalla en la ONU al Frente Polisario, cuyos responsables vuelven a caer en sus propias contradicciones y quedan ridiculizados ante las rotundas evidencias. Por ejemplo, defienden la invasión de «su» territorio, cuando el hecho de que en el puesto fronterizo de El Guerguerat sólo se estampen un sello marroquí y otro mauritano en los pasaportes -sin rastro de uno de la RASD-, certifica que es una frontera terrestre entre Marruecos y Mauritania y anula por completo la existencia como Estado de esta República autoproclamada por el Frente Polisario en 1976.

Pero, como siempre, la cúpula del Frente Polisario trata de esconder bajo la alfombra sus secretos, esos que se acumulan con los años y que todos los dirigentes conocen, pero en los que se encubren unos a otros para evitar filtraciones no deseadas. Por eso, han preferido desatar el sentido patrio del pueblo con la propaganda sobre las victorias militares en El Guerguerat, mientras ellos buscan alternativas para que no llegue a la opinión pública el escándalo de una nueva evidencia de la complicidad del Frente Polisario con las redes de narcotráfico del Sahel en la región de El Guergerat.

Pero, una vez más, los hechos mandan. Marruecos informó al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, sobre los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por la Policía Judicial marroquí en relación a la incautación de 500 kilos de chira (resina de cannabis) por unidades del ejército desplegadas en el muro, que implican directamente al Frente Polisario en este contrabando. El 31 de agosto, a 280 km al sureste de Bojador, la rápida intervención militar sobre un grupo de contrabandistas que trataban de cruzar el muro desmanteló una red de narcotráfico. La Dirección General de Seguridad Nacional marroquí (DGSN) reveló que resultaron detenidos cuatro personas, dos de origen maliense y otros dos saharauis de los campamentos de Tinduf, uno de ellos Majidi Adda Ibrahim Hamin, hijo del Ministro de Desarrollo Económico del Frente Polisario, Adda Brahim Ahmaim.

Gloriosas batallas militares inexistentes para seguir ocultando verdades que ensombrecen cada día más la causa saharaui y que denostan al pueblo, que elude enfrentar que cada uno de los miembros del Frente Polisario es guardián de los oscuros secretos de los demás responsables y éstos, a su vez, de los suyos propios. Toda una pirámide invertida que empieza a zozobrar, al ser cada día más conocidas sus prácticas corruptas y las truculentas medidas adoptadas contra quien osa revelarse y decidir develar los negocios y rendir cuentas ante la justicia, que ya son muchos los ex dirigentes que han probado la amarga medicina de las cárceles del Frente Polisario y de las argelinas de la DRS. Puede que para el pueblo saharaui el miedo a represalias sea más fuerte que la vergüenza de verse atropellado por un grupo mafioso, que ni siquiera tiene consideración a la hora de sacrificar a sus propios hijos en beneficio propio.

El Guerguerat seguirá con el puesto fronterizo entre Marruecos y Mauritania, sin que exista uno saharaui, porque el Frente Polisario nunca se preocupó de custodiar los intereses políticos y estratégicos de esos escasos kilómetros, sino que los empleó para el desarrollo de sus negocios que hoy protesta porque se acaba de emprender una operación militar para sanear la zona, que los arrastra irremediablemente.

PATENTE DE CORSO PARA EL POLISARIO

2-09-2016 /Sombras del Desierto

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PATENTE DE CORSO PARA EL POLISARIO

Patente de corso. Durante siglos fue el documento oficial que alguien podía presentar para demostrar que estaba autorizado por un Gobierno para el saqueo de naves.  El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia señala que pirata es el “ladrón que anda robando en el mar”, y corsario “dícese del que manda una embarcación armada en corso con patente de su gobierno”. De esa forma, el corsario se convertía en un saqueador con autorización expresa.

En los últimos tiempos, se ha considerado como patente de corso a la autorización que se tiene o se supone para realizar actos prohibidos a los demás.

Es complicado que podamos ver esos mismos esquemas repetidos en la actualidad. Sin embargo, si hay una organización que podría ser identificada hoy en día, por definición, con los corsarios clásicos y que siguen perpetrando sus acciones al heredar su filosofía ésta es, sin lugar a dudas, el denominado “Frente Polisario”, grupo que controla con mano de hierro un territorio dentro de Tinduf, una localidad argelina.

El acrónimo de «Frente por la liberación de Saguia El Hamra y Rio de Oro», también llamado simplemente Polisario, nació como grupo armado en los años 70 del pasado siglo para lograr la independencia de España, que poseía los territorios del Sáhara Occidental (antiguo Sáhara español), por la vía de las armas. Fueron cientos los españoles asesinados o desaparecidos debido a sus actos terroristas.

Como resultado de su torpeza (eran guerrilleros, no políticos), finalmente las acciones del Frente Polisario precipitan la cesión del territorio por parte de España a Marruecos y Mauritania, en 1975, y arrastran a muchos de esos saharauis que residían en la provincia española a una peregrinación por el desierto que pronto cumplirá 41 años. Convencidos de sus mentiras, ese abnegado pueblo se deja guiar hasta territorio argelino, nación que los cobija.

De esa manera, Argelia consigue la perfecta venganza hacia el vecino marroquí. Mantendrían en su seno a estos guerrilleros (a Argelia nunca les llega a importar esa condición) hasta el final de los tiempos. Para ello establecieron la ciudad de Tinduf, lugar sede, además, de agrias luchas armadas por su control por parte de ambos países.

En Tinduf estableció el Polisario lo que denominó «campamentos de refugiados saharauis». La primera palabra, campamentos, hace referencia a su pretendida provisionalidad. Palabra que bien pronto usaron para hacer creer a la población allí asentada que pronto, esta especie de salvadores, los sacaría de allí. Algo que el Polisario sabía que era absolutamente falso desde el principio, ya que Argelia no daba a cambio de nada. No era algo altruista.

Los Campamentos saharauis de Tinduf quedaban ahí para siempre y ahí empezaría la primera relación con Patente de corso. Argelia financia a la Organización del Polisario para que se mantenga en ese territorio y, a cambio, autoriza y respalda sus acciones, de todo tipo, que en ésa época incluirán asesinato de opositores y sometimiento absoluto de la población.

El segundo concepto, el de «refugiados», también es falso. Argelia nunca ha concedido a los saharauis establecidos en su territorio el estatus de refugiados, ni tampoco la nacionalidad argelina. No les concede ningún derecho como ciudadanos. Para todo eso autorizó directamente al Frente Polisario, que, al autoproclamarse la República Árabe Saharaui Democrática RASD), tampoco otorgaba a si pueblo la condición oficial como refugiados. Nunca realizó un censo de la población que allí malvive. De ahí que ACNUR no pueda intervenir directamente en el terreno. Unos Campamentos Saharauis de Tinduf cerrados a cal y canto (excepto para personas u organizaciones afines) y controlado exclusivamente por la cúpula del Frente Polisario. Un Polisario corsario que seguirá robando y matando bajo esa Patente de Corso concedida por Argelia.

Pero al Polisario no le bastaba con la financiación de Argelia para realizar sus actividades. Con esos saharauis convertidos en rehenes y engañados con falsas promesas de un futuro mejor, siguió buscando patrocinadores para fraguar su gran saqueo, movidos únicamente por su afán de Poder y Dinero, dando las migajas a unos saharauis que vivían en la inmundicia, pero que, gracias a las machaconas consignas y métodos de control heredadas de la antigua URSS y la Alemania Nazi, seguían con fulgor a sus “salvadores”.

Así, para conseguir autorización y financiación para sus actos prohibidos, desde el punto de vista de la Legalidad Internacional y los más fundamentales Derechos Humanos autoproclamó su propio Estado fantasma “en el exilio”, la RASD. Una vez más, términos falseados para conseguir más Patentes de Corso. Pronto consiguieron que Estados dictatoriales los reconocieran. Tal fue el caso de Corea del Norte, y varias dictaduras africanas y de Latinoamérica. Esos apoyos pronto supusieron financiación para sus actividades ilícitas. Los dirigentes del Polisario llenaban sus bolsillos haciendo creer que el dinero llegaba a los sufridos saharauis de los Campamentos. A su vez, esos fondos servían para seguir sometiendo a la población, cometer sus atentados contra ciudadanos españoles, saharauis y de otras nacionalidades. También para realizar secuestros, pidiendo rescates cada vez más altos.

Todos esos países que empezaban a pagar al Polisario, a esos corsarios reinventados, sacaban beneficios también a cambio del apoyo incondicional y de mirar hacia otro lado. Actualmente, cuarenta años después, no llegan a cincuenta los países que reconocen y financian a esa ficticia “RASD”, de los 84 que llegaron a tener.

Hay que decir que España no está entre ellos, aunque sí es uno de los países que más dinero invierte en financiarlos. Treinta millones de euros directos. Además, es un país que da millones de euros para «cooperación» que acaba en manos de los dirigentes del Frente Polisario a título personal. En total, sumando ayudas directas y subvenciones unos setenta millones de euros al año. Sin preguntas. Casi sin necesidad de justificar. Millones que no llegan a sus destinatarios. El Gobierno español y el propio Estado conocen la situación, pero miran hacia otro lado viendo la cuestión en clave política, sabiendo que existe un movimiento de apoyo al Frente Polisario en nuestro país que tapa esa corrupción, que falsea subvenciones y que es una extensión política utilizada por el Polisario.

Últimamente, los dirigentes del Frente Polisario están viendo afectados sus beneficios y mermados sus negocios de contrabando y desvío de ayuda humanitaria y de fondos de cooperación. El tráfico de drogas, que se ha convertido en la nueva y mejor herramienta para el control de la población, especialmente para frenar la radicalización de la juventud, ha sufrido varios reveses, aunque el más importante fue el pasado 31 de agosto, cuando las autoridades militares marroquíes detuvieron a cuatro jóvenes saharauis de los campamentos, que cruzaron el muro que divide el Sahara para recoger un cargamento de media tonelada de hachís con destino a los campos de Tinduf. Según informan medios en árabe, el hijo de un alto cargo del Frente Polisario, con puesto en el Gobierno, es uno de los detenidos.

Una corrupción generalizada y permitida, no sabemos por qué razón.  Frente Polisario es igual a dinero. Y seguirán siendo los corsarios del desierto hasta que caduquen sus Patentes de Corso.

 

LA CORRUPCIÓN CARCOME DE NUEVO AL MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA SAHARAUI

15.8.2016/ es.almasir.net

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Tradicionalmente ha sido considerado como uno de los ministerios más afectados por el fenómeno de la corrupción. Sus departamentos ministeriales han sido siempre los más desorganizados y han sido el lugar donde se producen continuas violaciones del código deontológico de la profesión, especialmente, el Complejo Sanitario Chahid Bachir Saleh, conocido popularmente como “alyirahat”.

Con el inicio de este Tercer Milenio, la corrupción, empezó a acumularse en el Ministerio de Salud Pública con la participación de funcionarios en el robo de equipos médicos aportados por las ONGs para beneficio de los refugiados saharauis, además de la ausencia de medicamentos básicos en las farmacias de los hospitales provinciales, a pesar de estar incluidos en los registros de inventario del Ministerio de Salud.

Los cambios de personal que, de vez en cuando, se llevan a cabo en el Ministerio no han servido para eliminar este fenómeno de la corrupción, lo que indica que los implicados en la corrupción gozan de cierta inmunidad en el ministerio.

Y hace unas semanas, algunas fuentes han asegurado a AlmasirNews, sin que éste pueda asegurarse de la veracidad de los hechos, que determinados medicamentos han sido desviados, para ser vendidos en farmacias particulares o, incluso, cruzar la frontera mediante el contrabando. Según afirman esas mismas fuentes, algunos responsables departamentales del Ministerio son los beneficiarios finales de esa operación.

Las necesidades farmacéuticas de los refugiados constituyen una prioridad para las organizaciones humanitarias, especialmente las españolas, que drenan considerables cantidades anuales para satisfacer parte de las demandas de los refugiados que, ahora, tienen que recurrir a las farmacias de Tinduf (la ciudad argelina más próxima a los Campamentos) para adquirir los medicamentos que les son recetados.

En las conversaciones que AlmasirNews ha mantenido con varios cuadros saharauis, éstos han insistido en la necesidad de replantearse el papel del Ministerio de Salud, además, de hacer rendir cuentas a los implicados en casos de corrupción, mientras otros han solicitado al Diputado Dih Noucha que continúe sus acampadas de protesta delante de todas las instituciones públicas donde la corrupción campa por sus anchas.

Enlace original: http://es.almasir.net/2016/08/10/la-corrupcion-carcome-nuevo-ministerio-salud-publica/